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Relación del desarrollo cognitivo con el clima familiar y el estrés de la crianza


Resumen Se llevo a cabo un estudio con 120 familias en pobreza extrema de las zonas marginales de Hermosillo, Sonora México. Madres de 32 años en promedio respondieron a una escala de funcionamiento familiar, estrés de la crianza y sus niños fueron medidos en desarrollo cognitivo. El objetivo fue evaluar las diferencias significativas entre los tres tipos de familias en su desarrollo cognitivo, el estrés de la crianza y el clima familiar. Se clasificaron las familias en base a la medida de clima familiar con un análisis de conglomerados (clusters). Los resultados indican: a) tres tipos de climas, que etiquetamos como, disciplinado, cohesionado y sin orientación; b) clima sin orientación se asocia a una percepción negativa del niño y de restricciones por la maternidad y presentan las medias mas bajas de desarrollo cognitivo; c) el clima cohesivo se asocia con menos estrés en la madre por la crianza y los puntajes mas alto de desarrollo cognitivo.

Palabras Claves: Desarrollo cognitivo; Funcionamiento familiar; Estrés de la crianza; Pobreza urbana.

Discusión y conclusiones

El tamizaje nos presenta una imagen clara de la población estudiada, lo cual puede deberse a diferentes razones; primero, se tiene una población muy homogénea es decir, con características muy similares y específicas en lo social; y segundo, se encuentran todos en el mismo momento de desarrollo familiar; es decir, se trata de parejas jóvenes con dos o tres hijos pequeños sin adolescentes y viviendo en condiciones de pobreza extrema.

En el análisis donde se espera una relación entre los datos de funcionamiento familiar y el estrés de la crianza en la dimensión de la madre, se observa que el tipo de familia sin orientación está relacionado con la dimensión de la madre, en particular con la subescala de restricción, en la cual la madre percibe que su papel de madre restringe su libertad e interfiere con las actividades y/o logros que mantienen su identidad. Con respecto a la dimensión del niño se encontró relación entre el subgrupo de familia sin orientación con la subescala de humor; según el IEP, en la conceptualización que la madre tiene de su hijo, ellas perciben a un niño triste, deprimido, que llora frecuentemente y no muestra signos de felicidad. Comparándola con los otros dos subgrupos, las familias sin orientación son poco favorables para un funcionamiento adaptativo en otros entornos o poco saludables.

Las percepciones de los padres hacia la conducta de sus hijos y sus sentimientos de competencia como padres son elementos esenciales (Mash & Johnston, 1990); todos los padres enfrentan situaciones de tensión diariamente y sus efectos pueden acumularse y afectar la calidad del maternaje y de la interacción madre-hijo dentro de la familia a la que pertenecen.

Un factor que no mostró diferencias estadísticas al relacionarlo con el desarrollo cognitivo fue el ingreso familiar, el salario que estas familias perciben no es suficiente y es muy probable que no satisfaga todas las necesidades básicas de la familia (alimentación, vivienda, vestido y salud), pero dada la homogeneidad de la población era imposible tener la variabilidad suficiente para evaluar el impacto de esta variable.

Una consideración que es fundamental para iniciar esta discusión se refiere a que en lo psicológico la pobreza no es importante en términos de lo que se pueda comprar o tener sino con relación a la manera en que impacta el desarrollo cognitivo del niño y su bienestar social. Los padres con muchas ganancias sostienen como definición de éxito un nivel alto de expectativas, mientras que padres de bajo salario tienen una motivación al logro que promueve muy poco al éxito en la escuela (Entwisle, Alexander & Olson, 1997). Entendido de esta manera, no es la situacionalidad geográfica urbana de la periferia la variable directa, sino un periodo en el que se encuentra la familia, donde existe una alta vulnerabilidad al impacto de la pobreza puesto que es el primer año escolar de su hijo y en la mayoría de las familias es el primogénito. Es durante este periodo que la familia se encuentra en crecimiento y ajuste, tanto psicológico como económico, por lo que la pobreza amenaza con mayor riesgo la estabilidad de la familia (Bronfenbrenner, McClelland, Werhington, Moen & Ceci, 1996). Además es un proceso donde interactúan algunas variables sociales como la ocupación del padre, el nivel educativo de la madre, no sólo pensando en la escolaridad sino en las habilidades de socialización de los padres; el ingreso familiar y las condiciones de la vivienda. Estudios anteriores (Haveman & Wolf, 1995; Conger, Conger & Elder, 1997) sugieren que una combinación de las variables mencionadas se correlaciona significativamente con el desarrollo académico.

Los niños de familias disciplinadas se toman mas tiempo para responder y tienen las medias mas bajas en contraste con los niños de familias cohesivas, cuyos tiempos de respuesta son los más bajos de los tres tipos de familias y sin embargo tienen las medias mas altas, especialmente en secuencia, en donde si existe diferencia significativa.

En las familias cohesivas, se presentan frecuentemente conductas de expresividad, independencia, crecimiento personal, orientación al logro y organización; existe el conflicto pero se resuelve de manera positiva. Al parecer, esto es mas favorecedor hacia el niño que las conductas orientadas al control, establecimiento y seguimiento de reglas de las familias disciplinadas y eso también se ve reflejado sobre los puntajes de estrés de la crianza, en donde las madres de familias cohesivas se perciben a sí mismas como menos estresadas por la crianza de sus hijos, menos restringidas por su papel de madre y perciben mayor apoyo de la pareja. Es interesante hacer notar que en las condiciones de pobreza extrema y considerando personas con 6 a 10 años viviendo en pareja, sería inútil promover estrategias de convivencia y el interés por la socialización dentro de la familia sin enfatizar la disciplina como rasgo fundamental. Más aún, cualquier estrategia dirigida a establecer condiciones para el desarrollo del niño y la familia urbana en pobreza extrema deberá apuntar hacia el establecimiento de habilidades de expresividad e independencia y manejo de conflictos y sobre todo habilidades de entrenamiento en relaciones interpersonales y socialización. El comportamiento dirigido a metas y orientado a la organización y al logro en la familia son dos patrones que deberán establecerse para darle una orientación al proceso (Ritcher, 2003). En este momento del desarrollo de la familia, lo que parece interferir en el desarrollo del niño e incrementar el estrés de la madre son las medidas de control y la falta de habilidades de relación interpersonal, lo mismo que la definición de metas y dirección de acciones organizativas orientadas al logro, al menos en las zonas urbanas empobrecidas de las ciudades de México.

Vera, J.A., Morales, D.K., Vera, C., (2005) Relación del desarrollo cognitivo con el clima familiar y el estrés de la crianza. Revista Psico- USF . 10:2, 161-168

Imagen: https://unsplash.com/search/family?photo=xpxKHXmxwOM

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